La AIC se presentó en Donosti

Ayer sábado, 21 de septiembre, en el Industry Club del Festival de San Sebastián, se presentó con éxito ante los medios, instituciones y profesionales la AIC, junto con la Coordinadora del Cortometraje Español. Ahí van unas notas de nuestra presentación.

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A diferencia de la Coordinadora, la Asociación de la Industria del Corto, la AIC, es un fenómeno completamente nuevo, porque nunca antes los productores y distribuidores de cortos se habían asociado para defender sus intereses frente a las instituciones públicas. Los orígenes de esta nueva agrupación hay que buscarlos, por una parte, en una nueva generación de productores y distribuidores que entienden el corto de otra manera, con una visión más industrial y no únicamente como una obra creativa. Y por otra, en el progresivo deterioro de los mecanismos de financiación y promoción del cortometraje, y en el abandono que en algunos casos se ha llegado a experimentar por parte de algunas instituciones.

En cualquier caso, lo cierto es que hace dos años en Barcelona cerca de treinta productores se reunieron con las principales instituciones catalanas para para buscar una solución a los problemas creados por la crisis. El año pasado en Madrid fueron también varios los productores y distribuidores que recogieron firmas y unieron sus esfuerzos para dialogar con el ICAA y con TVE, con un propósito similar. Y algo parecido, aunque en menor medida, ha sucedido en otros puntos de España como Valencia o el País Vasco.

Estas experiencias nos hicieron ver la necesidad de constituir una asociación análoga a cualquiera de las asociaciones regionales o sectoriales que alberga FAPAE. De una manera muy natural todas estas iniciativas cristalizaron en una causa común, y así es como, finalmente, en mayo de 2013 nació la AIC, una asociación que vela por los intereses de los productores y distribuidores de los cortometrajes.

Nuestra asociación permite la doble militancia de sus asociados, y de hecho varios de sus socios pertenecen también a otras asociaciones profesionales como AMA (Asamblea Madrileña Audiovisual), PAC (Productors Audiovisuals de Catalunya), o ProDocs. Obviamente creemos plenamente en este tipo de asociaciones y desde aquí queremos agradecer de modo muy especial a aquellas asociaciones que tradicionalmente se han comprometido en la defensa del cortometraje. Pero al mismo tiempo vemos la necesidad de una asociación como la AIC, centrada en los problemas de productores y distribuidores de cortometrajes.

Ciertamente, compartimos y hacemos nuestros muchos de los puntos de partida de la Coordinadora del Corto, con quien estamos en contacto permanente. Pero la AIC pretende focalizar sus energías en los intereses de productores y distribuidores, que son sus asociados. Y por eso uno de nuestros principales objetivos será siempre buscar, junto al ICAA y el resto de organismos autonómicos análogos, un mejor escenario para la industria de este sector, ya sea a través de ayudas a la producción y distribución del corto, a través de la desgravación fiscal, o a través de una nueva ley de mecenazgo que incluya el cortometraje entre sus beneficiarios.

La exhibición del cortometraje a través de los operadores de televisión, ligada al pago de un justo precio por los derechos de emisión cedidos, será otro punto importante en nuestro ideario. No nos parece lógico que una televisión pública pretenda emitir cortometrajes sin pagar absolutamente nada por ello, algo que ha venido sucediendo durante un tiempo hasta hace unos pocos meses. Y junto con otras instituciones como la SGAE, lucharemos para evitar este tipo de situaciones.

Potenciar la exhibición del corto en salas, defender los intereses de los cortometrajes ante la Academia de Cine, o tratar de potenciar la presencia de cortometrajes españoles en los principales festivales y mercados de ámbito internacional, son otros de sus objetivos.

En definitiva, la AIC nace con la voluntad de velar por los intereses de sus asociados, los productores y distribuidores de cortometrajes, de colaborar en la defensa del sector, y de procurar el asentamiento de una industria todavía incipiente.